¿Por qué hay una parte de ti que te sabotea? (y cómo dejar de pelear con ella)

¿Por qué hay una parte de ti que te sabotea? (y cómo dejar de pelear con ella)

El otro día una clienta me contaba algo que seguro te suena.

Ella quería emprender. De verdad. Lo tenía claro.

Pero cada vez que se sentaba a empezar… pasaba algo.

«Voy a empezar hoy, pero primero voy a ordenar bien el despacho.»

«Bueno, ya que estoy, limpio un poco esto que me distrae.»

«Ay, mira qué hora es… no me da tiempo, que tengo que hacer la comida para los peques.»

Y así, día tras día.

La sensación al final del día era siempre la misma: no había hecho lo que realmente quería hacer.

¿Te suena?

La parte que «te sabotea»

Lo curioso es que ella era consciente de lo que pasaba.

Sabía que esas excusas eran… excusas.

Pero no podía evitarlo.

Y claro, se frustraba. Se enfadaba consigo misma. Se decía cosas como: «¿Qué me pasa? ¿Por qué no soy capaz?»

Pero aquí viene lo interesante…

Cuando empezamos a mirar con más calma lo que había detrás de esas «excusas», apareció algo muy distinto a lo que ella esperaba.

No era pereza.

No era falta de motivación.

No era que «no quisiera de verdad».

Era miedo.

Miedo al fracaso.

Miedo a la crítica externa.

Culpa por dedicar ese tiempo y recursos a algo que no sabía si funcionaría.

Ansiedad por emprender.

Y una historia detrás. Una historia antigua.

No te están saboteando. Te están protegiendo.

Mira, te voy a ser honesto.

Durante mucho tiempo yo también pensé que había una parte de mí que me saboteaba.

La odiaba. Peleaba con ella. Intentaba silenciarla.

Y cuanto más peleaba… más fuerte se hacía.

Hasta que entendí algo que lo cambió todo:

Esas partes no están intentando hacerte daño. Están intentando protegerte.

Son lo que en psicología llamamos mecanismos de afrontamiento.

Y en IFS (Internal Family Systems), les llamamos partes protectoras.

Son partes de ti que aprendieron, hace mucho tiempo, que ciertas cosas eran peligrosas.

Emprender, por ejemplo, puede activar el miedo a fracasar.

Y fracasar puede estar conectado con algo muy antiguo: ser criticado, rechazado, humillado…

Así que esa parte de ti que te dice «mejor ordena el despacho primero» no está saboteándote.

Está protegiéndote de volver a sentir ese dolor.

La película Inside Out lo explica genial

¿Has visto Inside Out (Del Revés)?

Hay un momento en que Alegría intenta a toda costa evitar que Tristeza toque los recuerdos.

La aparta. La ignora. La deja fuera.

Pero al final de la película descubre algo importante: Tristeza tenía una función.

No estaba ahí para fastidiar. Estaba ahí porque era necesaria.

Con las partes que nos sabotean pasa lo mismo.

No son el enemigo.

Son partes de nosotros que necesitan ser escuchadas.

¿Y qué hacemos entonces?

Aquí viene la pregunta del millón.

Si pelear con esa parte no funciona…

Si ignorarla tampoco…

Si criticarte cada vez que aparece solo la hace más fuerte…

¿Qué hacemos?

Escucharla.

Sí, suena raro. Pero funciona.

En lugar de decirle «cállate, déjame en paz», puedes preguntarle:

  • ¿De qué me estás protegiendo?
  • ¿Qué tienes miedo de que pase si hago esto?
  • ¿Qué necesitas para relajarte un poco?

Y te aseguro que cuando empiezas a indagar en esa parte con curiosidad en lugar de con juicio…

…algo empieza a cambiar.

Lo que pasó con mi clienta

Cuando ella empezó a escuchar a esa parte que la «saboteaba», descubrió que detrás había una niña que fue muy criticada cada vez que intentaba algo nuevo.

Una niña que aprendió que era mejor no intentar nada… para no arriesgarse a fallar.

Y esa niña seguía ahí. Dentro de ella. Protegiéndola a su manera.

Cuando pudo mirarla con compasión (en lugar de con frustración), la relación cambió.

La parte no desapareció de un día para otro.

Pero dejó de ser una enemiga.

Y poco a poco… empezó a emprender. De verdad.

¿Y tú?

¿Tienes alguna parte que parece sabotearte?

¿Algún patrón que se repite una y otra vez, aunque tú «no quieras»?

Quizás esa parte también está intentando protegerte de algo.

Y quizás, solo quizás… lo que necesita no es que la silencies.

Sino que la escuches.

Si esto te resuena y te gustaría aprender a acompañar estos procesos (en ti o en otros), en el Máster en Acompañamiento Integrativo del Trauma y la Conciencia (MIT) trabajamos exactamente esto: cómo relacionarnos con nuestras partes, entender su función protectora y acompañar la sanación desde la compasión.

Pero de momento…

¿Me cuentas?

¿Tienes alguna parte que te «sabotea»?

¿Qué crees que está intentando proteger?

Te leo en los comentarios. O escríbeme directamente si lo prefieres.

Un abrazo,

Saúl

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Saúl Pérez

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